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Capitulo 6 y 7 de Thrilogía Christalidah: Mundos Paralelos

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Capitulo 6 y 7 de Thrilogía Christalidah: Mundos Paralelos

Mensaje por Leiram el Mar Mar 22, 2011 12:39 pm

Capitulo 6
Samara
Aparecí en un cuarto extraño, todo de negro, con un aparato que daba vueltas encima de mi cabeza impulsando el aire y tenía debajo una extraña esfera blanca, pero eso no fue lo que llamó mi atención, él estaba durmiendo, acostado en la cama sobre su estómago, no tenia camisa y las sabanas estaban enredadas en sus piernas, oh Dios, es injusto, yo no quiero enamorarme de él, pero cómo no hacerlo cuando él es tan hermoso, todo en lo que podía pensar era que mis manos tocaban los músculos de su espalda, su pelo, su rostro, no podía moverme y cuando lo oí suspirar, creí que me iba a desmayar.
Me quedé como 15 minutos parada en frente de su cama viéndolo dormir, hasta que se revolvió en la cama y abrió los ojos mirando directamente los míos.
_________________________________________________________

Capitulo 7
Eícos

Abrí los ojos y ahí estaba, tan bella y perfecta, estaba pasmada, como si la hubiera atrapado con las manos en la masa, ¿Qué hacia aquí? ¿Cómo llegó a Grecia, a mi habitación?
- ¿Qué haces aquí? –
- Yo, yo… –
- ¿Tú? ¿cómo llegaste aquí? – estaba sorprendido, asustado.
- Por un portal. – me dijo mordiéndose el labio.
- ¿Y qué quieres? – le dije levantándome de la cama y ella dio paso hacia atrás, quedando pegado a la pared.
- Ya te lo dije, necesito tu ayuda.-
- ¿De nuevo con eso del Diablo? ¿estás drogada nuevamente?-
- Lo que te digo es verdad. –
- ¿Y cómo quieres que crea lo que me estás diciendo? Es una locura. – le dije dando un paso más hacia ella y cuando lo hice ella tembló.
- Si es una locura como puedes justificar que esté en tu cuarto, tú no me conoces, yo no te conozco, la única razón por la que estoy aquí, es porque el portal me lleva a donde quiera que te encuentres. – me dijo mirándome a los ojos.

- Tienes un punto, pero solo hay una explicación por lo que estás aquí… Estoy soñando. – di otro paso hacia el frente quedando tan cerca de ella que podía sentir su aliento en mi cara.
- No, no lo estas. – habló nerviosa.
- Si, si lo estoy, esa es la única manera por la que estás aquí, porque no he podido dejar de pensar en ti, por eso es que estoy soñando contigo, y si es mi sueño puedo hacer lo que quiera. – le susurré.
- ¿Y qué, y qué quieres? – tartamudeó.
- Esto – le dije mientras tomaba su nuca entre mis manos y la atraía hacia mí, al principio no me respondió, estaba ahí sin mover un musculo, poco a poco fue abriendo su boca para recibirme dentro de ella, pero aun estaba temerosa, la sentía temblar junto a mí, como si ese fuera su primer beso; qué degenerado soy, mira que soñar esto; por eso fui dulce con ella, porque aunque fuera un sueño, la quería tratar bien, lentamente fue tocándome el pecho desnudo y cuando lo hizo sentí electricidad correr dentro de mí, no pude evitar pegarla a la pared, solté su nuca, puse mis manos en la pared a cada lado de su cara y me recargué en ella teniendo cuidado de mi peso, entonces ella llevó sus manos a mi espalda acercándome más a ella e intensifiqué el beso, me la quería comer, sentía tanta pasión y tanta necesidad de ella, era como que si dejaba de besarla iba a morir, la necesitaba como el oxigeno para respirar, la oí gemir, eso me descontroló, era el sonido más hermoso que alguna vez oí y sin darme cuanta estaba gimiendo también, la necesitaba tanto. Me perdí en sus labios, no sabía mi nombre, ni donde estaba y no me importaba, solo importaban sus labios. Puse su cara entre mis manos y le susurré al oído:
- Eres tan hermosa. – y sentí lagrimas mojar mis dedos.
- ¿Por qué haces esto? –me preguntó cuando me alejé para ver por qué lloraba.
- ¿Qué? –le pregunté obstinado, sin saber que había hecho mal.
- ¿Por qué me besas? –dijo entre sollozos– Yo te vi con la otra chica, si estas con ella, ¿por qué me besas? –me dijo bajando la cabeza, avergonzada.
- Yo no estoy con nadie, ella solo fue un rato, ni siquiera estamos en el mismo país ya, yo estoy en Grecia y ella en NY, yo no estoy con nadie. –le dije con su cara aun entre mis manos, limpiándole las lagrimas, sentía la necesidad de explicarle que solo quería estar con ella.
- Entonces lo haces porque crees que estas soñando, pues no lo estas, no estás soñando. –me pellizcó. -
- Auch eso dolió!! – me quejé.
- Ves, estás despierto – dijo alejándose de mí.
Se puso en el otro extremo de la habitación.
- Entonces no estoy soñando. – no era una pregunta.
- No. – dijo mirando hacia sus pies.
- Hey ¿qué sucede? – dije cruzando la habitación.
- No te me acerques. –reculaba hacia atrás, pero nuevamente cayó en la trampa de la pared.
Me acerqué a ella y le roce la mejilla con el dorso de la mano.
- No pasa nada, lo que hicimos no fue nada malo, no te preocupes. –
- No debería a hacer esto, se supone que vine aquí a pedirte ayuda, sin embargo mira como llego, estas desnudo y…….

- No estoy desnudo. –le interrumpí– bueno quizás no esté tan vestido, pero no desnudo, tengo bóxers – le dije estirando la liga de mis bóxers, entonces sucedió lo más lindo, se ruborizó.
- Sí, pero yo no estoy aquí para besos, yo estoy aquí pa…….
No pudo decir nada mas, la volví a besar, sus labios me llamaban, esta vez la besé dulcemente, ella era lo más frágil en mi vida.
- Ves no pasa nada. –la besé de nuevo, no sé lo que me pasaba, no podía mantener mis labios lejos de los de ella.
- ¿Prometes que me vas a escuchar? – me dijo entre besos.
- Por ti lo hago todo. –y la volví a besar, de nuevo– no puedo dejar de hacerlo -le dije entre respiraciones entrecortadas– no puedo….dejar de besarte. –
- Yo tampoco. – me dijo riéndose en mis labios.
Por fin dejamos de besarnos y no sé cuánto nos quedamos ahí juntos, ella pegada a la pared y yo encima de ella.
- ¿Quieres sentarte? - Le pregunté girando mi cabeza hacia la cama.
- Si. –
La tome de la mano y nos sentamos en la cama.
- Te prometí que te iba a escuchar, habla. –
- Necesito tu ayuda – me dijo mirándome la boca, por lo visto ella tenía los mismos deseos que yo de seguirnos besando.
- Eso ya me lo dijiste. – le dije apretando su mano, estábamos frente a frente.
- Yo no soy de este mundo, tu mundo es nuevo para mí, aunque si descendemos de ustedes los humanos, pero eso fue hace muchos siglos; mi mundo se llama Christalidah, somos brujos, mi madre era la reina de Christalidah hasta hace poco, pero fue derrocada por Kardian, el hizo un pacto con el diablo y es prácticamente inmune a nuestra magia, nadie de mi mundo puede detenerlo, y si no lo detenemos, el diablo va a tomar a Christalidah como suya, y eso no lo podemos permitir, solo hay una persona que puede detener a Kardian, porque la magia de esa persona es innata, pero aun no sabe que tiene magia, primero tiene que confiar, para que su magia se desarrolle.-
- Espera, espera, me estás mareando ¿Entonces ese Kardian tiene un golpe de estado? ¿eso es lo que me tratas de decir? - le dije exasperado y aun sosteniendo su mano.
- Si, y nos tenía a mi familia y a mi secuestrados y cuando por fin nos liberó nos quitó todo lo que teníamos y nos envió lejos de casa. –me dijo secándose las lagrimas con el dorso de su mano libre.
- ¿Eres una princesa? –
- Era. – suspiró.
- ¿Y por casualidad, esa persona que puede derrocar a Kardian soy yo? – le dije dando una larga respiración.
- Si, tú tienes magia innata, igual que mis ancestros, ellos eran humanos como tú y desarrollaron la magia innata, pero entonces los humanos y los waihkhithecs no se llevaban bien y decidieron alejarse unos de otros, cada uno desconociendo su existencia.
- ¿Y por qué yo? –
- No lo sé, esos son los misterios de la magia. –
- Esto es demasiado. –dije parándome de la cama y peinando mi cabello hacia atrás, lo hacía cuando estaba nervioso.
- Sabía que ibas a decir eso, - dijo calmadamente aun sentada en la cama – por eso te lo voy a demostrar.
Con solo un chasquido de dedos, tenía mis pantalones puestos, pantalones que estaban tirados en el suelo al otro lado de la cama.

- ¡¿Cómo hiciste eso?!– dije exaltado

- Ya te lo dije soy una bruja. –me dijo mirándome como si fuera la cosa más obvia del mundo- ¿Entonces me vas a creer? –

- Aahh, no sé, todavía puedo estar durmiendo. –

- ¡No, no lo estas! – dijo parándose de la cama.

En un segundo, mi cama estaba hecha, mi equipaje estaba deshecho, la ropa estaba en el armario y la habitación estaba completamente limpia.

- Wao, creo que necesito sentarme. –
Soltó una carcajada.
- ¿De qué te ríes? – le dije divertido.
- De tu cara, lo siento. – dijo avergonzada.
- No, no te detengas, tienes una sonrisa hermosa –le dije desde el sillón que estaba al lado de la cama.
- Comprendo que estés así. –se sentó en la cama nuevamente – tú no has vivido con la magia toda tu vida como yo, sé que debe ser perturbador. –
- Si….aquí hay magos, o gente que se dice ser magos…..
- ¿En serio? – dijo iluminándosele el rostro.
- Sí, pero son unos farsantes. –
- Oh. – dijo decepcionada.
- Te aseguro que si supieran de ti se sentirían muy celosos. –
Y volvió a sonreír.
- Y bien, ¿Qué tengo que hacer para ayudar? –
Se le iluminó el rostro - ¿nos vas a ayudar? –
- Te dije que por ti cualquier cosa. Ven aquí. –
Se acercó a mí y la atraje hacia mi regazo.
- De verdad no se qué me pasa contigo, pero no puedo mantenerme alejado de ti. -volvió a ruborizarse– es la pura verdad. –
- No estoy acostumbrada a esto. – dijo mirándonos.
- ¿A sentarte en el regazo de alguien? – le pregunté.
- No, eso lo he hecho con mi madre, -dijo riéndose– me refiero a besarme con alguien, a estar así como estamos tu y yo, no lo sé. – dijo mordiendo su labio inferior.
- ¿Fue tu primer beso? –
- Si. – dijo avergonzada.
Le levanté el mentón con mi dedo índice - ¿Y estuvo bien?-
- Si. –
- Me encanta cuando haces eso. –le dije trazando mis dedos por su mejilla.
- ¿Qué cosa? –
- Cuando te ruborizas, es lo más linda que haces. –y me regaló otra sonrisa.
- Dime lo que tengo que hacer para ayudarte. –
- Te voy a enseñar a usar la magia. –
- ¿En serio voy a poder hacer lo que hiciste? –
- Mas, eso no fue nada, te vamos a enseñar a defenderte, a hacer conjuros, a utilizar objetos mágicos, te vamos a transformar en un waihkhithecs.
- ¿Y solo vas a ser tú? –
- No, la próxima vez que venga no voy a venir sola. -
- No me digas que va a venir ese grandulón – le dije haciendo una mueca.
- Si, lo siento, el no es una mala persona, es solo Gustav. – dijo sonriendo.
- ¿Y ese Gustav y tú tienen alguna historia? – pregunte, y no sé por qué me sentía tan celoso, yo nunca me permito sentir celos.
- Dios, no, Gustav es el novio de Egglys, además te dije que nunca había besado a nadie. –
- Ok. – le dije sonriendo, ella solo era mía.
Tocaron a la puerta.
- Eícos ¿estás despierto? – preguntó la esposa de mi tío.
- Si. –
- Bueno, ya me tengo que ir, tu desayuno está en la cocina. – habló desde el otro lado de la puerta.
- Ok, gracias, nos vemos en la noche. –

- Esa era la esposa de mi tío. –le dije a Samara quien inmediatamente oyó el toque se encrespó y se alejó de mi.
- ¿Estás en casa de tus tíos? –
- Si. – aun estaba sentado en el sillón.
- ¿No vives con tus padres? –
- Ahora no, voy vivir aquí un año, a trabajar en el museo que dirige mi tío. ¿Quieres desayunar? –
- En realidad ya desayuné, en casa es la hora del té. – dijo encogiéndose de hombros.
- ¿Me permites un segundo para bañarme? –
- Claro, ¿quieres que salga de la habitación? – dijo avergonzada.
- No, no te preocupes, yo solo tengo que entrar al baño. –
- Ok. – se sentó en la cama.
- ¿No te vas a ir, verdad? – pregunté con temor a que desapareciera.
- No, te voy a esperar aquí. – dijo sonriendo.
- Ok, porque en serio no quiero que te vayas. – me agaché y la besé – quédate aquí - le dije mientras recogía mi toalla y entraba al baño.
Qué me está pasando, ella me tiene hipnotizado, como un completo idiota, no puedo dejar de sonreír, solo quiero estar con ella, no sé por qué, pero tengo que hacer las cosas bien con ella, tengo que ser respetuoso si en verdad quiero tener algo serio con ella, Dios, ¿yo dije eso?, tengo que ser paciente y no arruinarlo, no con ella, con ella todo es diferente, porque ella es la cosa más dulce y bella que he encontrado, tengo que controlarme y tratarla como lo que es, una princesa.
Es increíble, me acaban de decir que hay brujos en un mundo paralelo al mío, y que ese mundo está en peligro, que yo soy la única persona que los puede ayudar, y en lo único que puedo pensar es en ella.
¿Cómo me voy a hacer? Esa es una gran responsabilidad, yo no soy bueno con las responsabilidades, yo les huyo a las responsabilidades, esto es un peso muy grande, solo espero no defraudarla como he hecho con todas las personas en mi vida, pero voy a hacer todo lo posible por cumplir con mi deber, por hacer bien la única responsabilidad que me han dado en toda mi vida, no voy a defraudar la única persona que ha creído en mi.

Cuando salí del baño ella todavía seguía ahí.
- Hola – me dijo.
- Hola – le dije y me fui corriendo hacia la cama para aferrar sus labios con los míos.
- No sé qué voy a hacer cuando te vayas, porque me voy a quedar todavía con ganas de besarte – dije y mordí su labio inferior.
- Yo tampoco sé lo que voy a hacer. – me dijo con tristeza aferrando mi cara entre sus manos y me dio pequeños besos en mis ojos, mi nariz, mi frente, mi mandíbula, mis mejillas, dejando por ultimo mis labios y fue el beso más dulce que alguna vez me han dado; nadie me había tratado así nunca, todas las demás me besaban solo con lujuria, no con cariño.
- Ya me tengo que ir. – dijo con ojos tristes.
- ¿Por qué? Si solo llevas aquí unas horas. – dije desolado.
- Sí, pero los chicos deben de estar preocupados, ellos no querían dejarme venir sola, pero yo les dije que sería mejor para hablar contigo a solas. – se levantó de la cama lentamente.
- Espera – dije agarrando su brazo - ¿cuándo vas a volver?
- Mañana. –
- ¿Y a qué hora? –
- Veamos, tres horas de mi mundo es medio día aquí……….entonces quiere decir que en realidad voy volver en cinco días de tu mundo, que son 24 horas del mío. – suspiró.
- Te voy a extrañar. – dije abrazándola.
- Y yo. –
- Sé que solo hace unos días que te conozco y que solo hace unas horas que estamos hablando, pero quiero que sepas que ya estás en mi corazón y que voy a contar cada minuto que esté sin ti. – la bese por última vez, me dio una sonrisa, dijo una palabras extrañas y se fue.

Espero lo disfruten!!!
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