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Capitulo 15 y 16 de Trilogía Christalidah: Mundos Paralelos

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Capitulo 15 y 16 de Trilogía Christalidah: Mundos Paralelos

Mensaje por Leiram el Miér Jun 15, 2011 6:11 pm

Hola chicos, sé que he demorado mucho por pasarme por acá y dejar capiii, es que he tenido problemas técnicos, bueno, todavia los sigo teniendo. Así que como recompensa por la larga espera aquí les dejo 2 capis de Mundos paralelos, ya se está acercando el final del primer libro, espero que les guste, y gracias por su apoyo. los Quierooooo!!!!
Capitulo 15
Samara


- ¿Qué pasa contigo, Egglys? – estaba enojadísima, no entendía su comportamiento, pese a lo que haya pasado, ella sabía que me tenía como apoyo.
- ¿Qué me pasa? – repitió – me pasa que estoy harta de ti, estoy harta de que siempre acapares la atención, de que todos se preocupen por ti; incluso las personas que han jurado amarme, lo han hecho pensando en ti. –
- ¿De qué hablas? – no podía creer que mis temores fueran ciertos. –
- Sabes muy bien de lo que estoy hablando, no seas descarada Samara. – la ira estaba plegada en todo su rostro, no reconocía sus ojos. Esos no eran los ojos de la amiga que había conocido toda mi vida.


- No, no sé de qué estás hablando. – me acerqué a ella pero se alejó de mi.
- ¿Me vas a decir que no sabes que Gustav te ama? – esas palabras fueron como un balde de agua fría cayendo sobre mí.
- Claro que me ama, pero no de la manera en la que crees, me ama como yo lo amo a él, como un hermano.
El estruendo que se escucho en toda la casa resultó ser su risa, llena de odio y tristeza.
- En verdad eres tonta, ¿nunca te has peguntado por qué Gustav es tan protector contigo? ¿Por qué ha tratado a Eícos tan mal, por qué te mira como si le pertenecieras? A mí nunca me ha mirado como te mira ti, conmigo nunca ha cerrado los ojos como los cierra contigo cuando te abraza, es como si cada vez que te abrazara tú le entregaras su alma, Gustav está inquieto cuando no te ha visto en el día. Y yo lo justificaba creyendo que en verdad era un buen chico, un buen amigo, que se preocupa tanto por los que le rodean, pero nunca tuve en cuenta que a pesar de que se preocupa por todos, nunca se preocupa por ti de la misma manera que por los demás.
- Te estás imaginando cosas Egglys – pero sabía que todo lo decía era cierto – Gustav te ama a ti, no a mí.
- Sigue soñando, Samara. Yo no voy a seguir soñando, me voy a quedar en la realidad, yo no sueño nunca más. – estaba rígida, los ojos le brillaban por las lagrimas contenidas.
- Ya verás que estás equivocada, él te va a demostrar que te ama y te va a sacar todas esas ideas absurdas de la cabeza. –
- Aquí la única absurda eres tú, ahora sal de mi camino, tengo cosas que hacer. – me empujó hacia afuera y me cerró la puerta en la cara.


- Algo pasó entre ustedes, ¿verdad Samara? – me giré a enfrentar la voz que hablaba a mis espaldas.
- E .. eso creo. –tartamudee, la voz provenía de Juanahí Zuhmara, la madre de Egglys.
- Eso deja mucho que decir, en mi opinión - ella estaba tan calmada e infalible como siempre.
- Solo cosas de chicas, trataremos de resolverlo pronto. – mi miró durante varios segundos, luego habló.
- Eso espero, sabes que si no solucionan las cosas nosotros vamos a intervenir, - con nosotros se estaba refriendo a todos nuestros padres, no era muy buena idea involucrar a todos así, para nada – Egglys no me dice nada, Gustav no me dice nada, tampoco Daniel y Debbie. Resuelvan sus problemas chicos, le estamos dando la oportunidad de hacerlo por ustedes mismos, pero en el momento en que veamos que sea demasiado grande, vamos a intervenir. –
- Lo vamos a hacer, no te preocupes. – le di mi sonrisa más deslumbrante.
- Eso espero. –pasó por mi lado y entró a consolar a su hija.

Estos últimos días habían sido de locos, el drama entre Gustav y Egglys nos ha afectado a todos, y aunque nuestros padres no habían dicho nada, como me dijo Juanahí, sabía que sospechaban algo por el estilo. Yo en cambio no sabía ni siquiera como sentirme, todo es una locura, todo está fuera lugar, ahora que puedo decir por primera vez en mi vida que estoy enamorada, llega esto, no entiendo nada, Gustav…. No, no es posible, nada de esto es posible, él es mi hermano, mi mejor amigo.
Pero, ¿Por qué no me lo dijo antes de involucrarse con Egglys? ¿Por qué esperar a lastimarla? ¿Por qué no decir lo sentía por mí? ¿O había empezado a sentir eso después de estar con Egglys? Pero entonces, ¿Por qué no terminar su relación si ya no la quería? No seas tonta Samara, ¿iba a echar todo por la borda sabiendo que no sería correspondido? Porque él sabía que no sería correspondido, todavía lo sabe, el es tu hermano, tu mejor amigo, solo eso.
Todo es un gran problema, estoy demasiado confundida, no entiendo nada y solo conozco a una persona para ayudarme a entender todo lo que está pasando.


Después de haberlo buscado por toda la casa, lo encontré en el patio trasero, sentado sobre una roca mirando a la nada, se veía tan triste, como si todo el peso del mundo estuviera sobre sus hombros, me dieron ganas de fortalecerlo, abrazarlo y decirle que todo iba a estar bien; se sentía extraño verlo así, siempre fue el fuerte y cínico, nada lo molestaba, pero ahora se veía tan frágil como una hoja de cristal.
- Gustav – dije a su espalda – tenemos que hablar.
Se crispó inmediatamente escuchó mi voz, como si yo fuera el peor de sus temores.
- Creo que no tenemos nada de qué hablar, Samara. –dijo dándome la espalda.
- Si tenemos. – dije sentándome a su lado y noté como cerraba sus manos en puños.
- Si lo dices por lo que está pasando entre Egglys y yo, no tienes nada de qué preocuparte, son cosas que pasan entre novios, ya lo resolveremos, no tienes que preocuparte. – aun no me miraba.
- Si, si tengo. – estaba empezando a enojarme.
- No, no tienes. – y seguía mirando a la nada.
- ¡¡¡Si tengo!!! - exploté, poniéndome de pie para enfrentarlo,- Tengo, porque estoy perdiendo a dos de mis hermanos - y cuando dije hermanos, hizo una mueca, como si le doliera que le dijera hermano, pero eso es lo que era para mí – los estoy viendo separarse de mí, ya no son capaces de mirarme a la cara, una porque me odia- se crispó mucho más – y otro, ni siquiera sé por qué no me miras a la cara Gustav; sólo sé que tanto tú como Egglys me han metido en el medio de algo que yo no estaba enterada, que no tenía la menor idea, y quiero saber qué demonios está pasando. –
- ¿Quieres saber qué pasa? – al fin levantó la vista, la mirada que me dio estaba cargada de dolor.
- Si, Gustav – solté un suspiro - ¿Qué pasa? –
- Que soy un cobarde, soy un cobarde, por no hablar y luchar por mis sentimientos, soy un cobarde por herir a otras personas, soy un cobarde porque eso es lo que siempre he sido. –
- Tu no… -
- Te amo Samara – susurró – lo he hecho desde que tenía 9 años, - sonrió, pero su sonrisa no llegó a los ojos – tú ni siquiera lo sabías, ni siquiera te lo imaginabas, porque soy tan poco hombre que nunca pude enfrentar mis sentimientos hacia ti, y no me mal interpretes, siempre he estado seguro de lo que siento por ti, pero ¿de qué hubiera valido decirte? – se calló, esperando a que le contestara algo para lo cual no tenía una respuesta.
- Yo…
- No te preocupes, Samara. Así que ya ves, soy un cobarde que hirió a la única chica que lo ha amado en su vida y no tuvo el valor para decirle a la única chica que él ha amado en su vida, que la ama con toda su alma y daría la vida por ella. –
Mis manos temblaban, mis piernas, mis labios, hasta mi corazón temblaban, sentía que no podía mantenerme en pie, quería gritarle, quería reprocharle y quería abrazarlo, calmar su dolor.
- ¿Ya estás satisfecha? Al fin me armé de valor y le dije a la chica de mis sueños que ella lo es todo para mí, pero creo que ya es demasiado tarde…- se puso de pie, y como ya se estaba haciendo costumbre de todos en la casa se alejó caminando y me dejó sola con mi pena y consternación.

Capitulo 16
Eícos
-Hey, ¿Por qué estás sola?- le pregunté a Samara cuando la vi entrar en mi habitación.
- Solo vine a buscarte, Tadhilei quiere hablar contigo, y no pensé que fuera necesario venir todos. – se le notaba triste.
-¿Qué te sucede Samara? ¿Por qué estas triste? –
- No es nada y no estoy triste. – me acerqué a ella y la miré a los ojos.
- No me mientas. – dio un gran suspiro y empezó a hablar.
- Tengo problemas con Egglys y Gustav. – dijo apenada.
-¿Qué clase de problemas? –
Se la veía nerviosa, vaciló al menos tres veces antes de decirme una palabra.
- Egglys descubrió que Gustav está enamorado de mi.-
Esas palabras me cayeron como un balde de agua fría, sospechaba que algo pasaba entre Gustav y Samara, pero no esperaba ninguna confirmación, no por el momento, no cuándo nos estamos conociendo, no cuando día a día ella va atravesando mi corazón, no ahora.
- Lo descubrió… ¿Tu sabias? ¿O lo descubriste también?-
- Lo sospechaba… - susurró.-
- ¿Cuándo pasó todo esto? –
- Días después de su pelea. –
- ¿Cómo exactamente se enteró Egglys de todo?
- No sé, supongo que lo notó ella solita. –
- ¿Y Gustav qué dijo? –
- Él y Egglys terminaron.
- ¿En serio? –
- Si. –
- Me imagino que para tener el camino libre contigo…- los celos me estaban carcomiendo. –
- ¡¡No!! – estalló- al contrario, está muy deprimido, ni siquiera se parece al Gustav de toda la vida.
- ¿Y qué te dijo? –
- Que es un cobarde, que no merece respeto de nadie, y eso no es verdad, puede que esté confundido ahora pero yo sé muy bien que él es un buen chico.
- ¿O sea que no ha tratado de aprovechar la situación? –
- No, al contrario. – bueno, ese era un punto para Gustav.
- Bien. – dije abrazándola.
- Pero me siento muy mal, por ambos, por mi… todo en mi cabeza está revuelto. –
- Créeme, estoy haciendo todo lo posible por entenderte.- gracias a esas palabras pude robarle una de sus bellas sonrisas.
El viaje hasta Christalidah como siempre fue perturbador, aunque cada vez se estaba haciendo más soportable, no menos perturbador sino que mi cuerpo está siendo capaz cada día mas de soportarlo.
-Samara… - tome sus mano entre mis manos – solo quiero que sepas siempre estaré aquí para ti, no importa que, siempre puedes confiar en mí, porque has llegado a mi corazón y no creo que vayas a salir algún día de el, en estos meses gracias a ti he comprendido lo que le faltaba a mi vida, y todo ha sido gracias a ti, tú me has recordado lo que es amar incondicionalmente, lo que es la lealtad, la familia y los amigos, cosas de las cuales no me quedaba nada dentro, porque me dispuse a destruir mi vida, a importarme un comino el mundo, solo yo existía para mí; le doy gracias a mis padres y mi familia por no dejarme todo tan fácil, y sobre todo, le doy gracias a Dios por traerte hacia mí, porque fuiste una aparición que quedó grabada en mi alma. Solo quería que supieras eso. -
Al decir esas palabras sentí que maduraba por primera vez en mi vida, sentí que le di razón a mi corazón y no me deje guiar de mi mente egoísta, por primera vez en mi vida acepte que está bien preocuparse por los demás y dar la vida por otros, porque sabía que mi vida la daría mil veces por ella sin pensarlo dos veces.
Cuando llegamos al lugar donde usualmente nos reunimos en la cueva estaba vacía, no había rasgo de Tadhilei por ningún lado.
-¿Estás segura que Tadhilei vendría? -pregunté.
- Si, tal vez se retrasó por algún motivo, esperémosla unos minutos. – dijo haciéndome señas para que me sentara a su lado.
-¿Cuándo tenemos que enfrentar a Kardian? O mejor dicho ¿Cuánto falta para terminar las lecciones? –
- Bueno, tomando en cuenta lo rápido que aprendes, creo que en un par de meses más. – lo medito un momento – Si, en unos cuantos meses.
- Me da miedo, ¿sabes? –
- ¿Qué? –
- Me da miedo fallarte, fallarles a todos, no enfrentarme a Kardian eso no preocupa, pero si me aterroriza no poder ser capaz de lograr mi objetivo.
Lo iba a intentar, si, pero no dejaba de aterrorizarme el fallar, esa era la única diferencia entre el antiguo Eícos y el nuevo, el antiguo ni siquiera lo hubiese intentado.
Se escucho y sonido extraño fuera de la cueva.
-¿Crees que esa sea Tadhilei? – pregunte a Samara.
- No, ella sabe que debemos ser cuidadosos. –
-¿Qué crees que sea? – dije poniéndome de pie.
-Eícos, debes salir de aquí, creo que nos han descubierto. – dijo temblando.
- No, no me voy ir, si tenemos que luchar lo ha…. –
No terminé la frase, una nube de niebla blanca inundó la cueva, dejándonos prácticamente ciegos, solo se escuchaban pasos.
- ¿Quién está ahí? – dije posicionándome delante de Samara.
- Tu peor pesadilla, innato, tu peor pesadilla.
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