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Capitulo 10 y 11 de Trilogía Christalidah: Mundos Paralelos

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Capitulo 10 y 11 de Trilogía Christalidah: Mundos Paralelos

Mensaje por Leiram el Dom Abr 24, 2011 11:41 pm

Capitulo 10
Samara
Las cosas iban bien, Eícos estaba teniendo grandes avances, los chicos se estaban llevando bien con él, incluso Gustav, que siempre estuvo haciendo el drama…Tadhilei nos dijo que ya era tiempo de llevar a Eícos a Christalidah, yo tenía miedo, pero tenía que hacerse en algún momento, lo hablamos con los chicos, primero teníamos que acordar bien donde lo íbamos a llevar porque no podíamos arriesgarnos a que nos vieran con él y sospecharan, si llegaba a oídos de Kardian las cosas se pondrían realmente mal.
- ¿Cómo van las cosas con Eícos? –me preguntó Debbie sentada en su cama, ya todos los chicos sabían que no nos podíamos mantener alejados. -
- Bien. – le sonreí. –
- Es un buen chico y se ve que siente algo profundo por ti. –
- Sí, yo también. –
- ¿Por qué crees que Gustav se comporta así por mi relación con Eícos? –

- No lo sé, pero las cosas entre él y Egglys no están muy buenas. –
- ¿Crees que tenga que ver algo conmigo? – no quería creer lo que estaban diciendo mis labios, Gustav es como mi hermano mayor, él y Egglys se aman, no puede ser que…. –
- No lo sé Samara… Egglys no habla una palabra acerca de eso. No sé lo que está pasando entre ellos, solo los he visto discutir desde lejos.
- Espero que todo esté bien.
- Sí, yo también. – dijo en tono osco.

…………

¿Será que todo va a salir bien? ¿Las cosas volverán a la normalidad? ¿Podré ser como una adolescente nuevamente sin sentir el peso del mundo en mis hombros? Porque estoy cansada de todo, solo quiero irme a casa con mi familia y olvidar el último año. Vivir sin drama, solo una vida mágica y color rosa.
Quisiera que Kardian nunca hubiese nacido, así podría vivir sin temer por la vida de mis seres queridas.
Pero esta es la realidad, esta es mi vida, esto es lo que soy ….. y esto es lo que quiero cambiar.
Escuché mi nombre a lo lejos, era como un susurro que se lo lleva el viento: Samara…. Samara…
Me di vuelta, Armanda venía detrás de mí, se veía muy apurada, llevaba tiempo siguiendome.
- Hey, ¿qué tal has estado? – preguntó.
- Muy bien, gracias ¿y tú? – íbamos caminando por el pasillo que conduce a la cafetería.
- Genial, no te he visto últimamente. –
- Ah ..sip. He estado algo ocupada. ¿Y qué tal tú?- el solo pensar en hablar con lo que había estado ocupada me ponía nerviosa.
- Pues .. ¿sabes? Soy miembro del comité de la Fiesta Nata, y pues he estado en eso, la fiesta va ser de maravilla. ¿Vas a ir, verdad? –
Yo… no había pensado en eso, pero sería buena idea. – le sonreí. Si tan solo pudiera ir a la fiesta, ir con Eícos, pasar un rato como una verdadera adolescente…

- Espero verte ahí, eso sería grandioso. – me dio una sonrisa radiante, demasiado forzada.
- Bueno, ahí están los chicos. ¿Quieres almorzar con nosotros?- le mostré con la cabeza la mesa en donde estaban sentados.
- No, gracias, está bien. Tengo que volver pronto, por lo del comité. Cuídate. – me dio un beso en la mejilla y así de rápido como apareció, se dio media vuelta y salió de la cafetería.
- ¿Qué quería? – preguntó Debbie.
- Me estaba preguntando si asistiría a la Fiesta Nata. –
- ¿Y vas a ir? – preguntó Egglys, su pregunta me tomó por sorpresa, últimamente no me mira ni siquiera a la cara.
- Hmm, aun no lo sé. – dije jugando con mi la mi almuerzo.
- Seria genial, todos juntos, olvidarnos de la presión. – dijo Daniel con una sonrisa en el rostro, abrazando a Gustav por los hombros, quien no me quitaba la vista de encima.
Aclaremos esto, cuando pienso en Gustav, pienso en el hermano mayor que nunca tuve, pero nunca, nunca se me ha cruzado la idea de él y yo.. ya saben, si que toda esta situación tiene que acabar pronto, tengo que hablar con ellos dos, decirle a Egglys que soy su amiga, no su enemiga y decirle a Gustav que no hay ninguna posibilidad entre los dos, si es que alguna vez el siquiera ha pensado en eso. No sé cómo lo voy a hacer, pero lo tendré que hacer, tarde o temprano tendré que hacerlo.





Capitulo 11
Eícos

- ¿Crees que esto es una buena idea? – le dije a Samara.
Estábamos a punto de ir a Christalidah, al lugar del que proviene mi princesa y también yo, al lugar en donde pueden asesinarme en cualquier momento.
- No estoy segura de si en verdad es una buena idea, pero tenemos que hacerlo. – me apretó la mano.
- ¿Dónde es que vamos a aterrizar o aparecer? ¿Cómo funciona esto?- pregunté más nervioso que hace un segundo.
Su carcajada vibró en mis oídos.
- Vamos a aparecer en un bosque cerca de mi casa, en una cueva específicamente, Daniel la descubrió hace unos días y pensamos que es perfecta para nuestros propósitos. –
- ¿No podré salir fuera, ver el bosque, los animales? Es un mundo diferente para mí, quiero explorar.
- No, lo siento mucho, pero por el momento no, sería muy arriesgado. – tenia la mirada triste.
- Hey – dije tomando su barbilla – no te preocupes, creo que podré soportarlo.
- ¿Entonces, listo? –
Solté una gran respiración – Nunca estaré listo. – me sonrió.
Lo último que supe fue que mis pies dejaban el suelo, que me sentía como en una montaña rusa y que mi corazón quería salirse de mi pecho.

- Eícos, abre los ojos.
Abrí un ojo. - ¿Ya? ¿Llegamos? –
- Sip. – me puse de pie lentamente y sentía que el mundo me daba vueltas.
- Recuérdame tomar algo para el mareo la próxima vez que venga ¿sí? – me sonrió.
- De acuerdo.
- Así que esto es Christalidah. Dime de las cosas que me estoy perdiendo.
- Hmm, estamos rodeados por el bosque, es magnífico, hay muchos pájaros y ardillas, ciervos, flores de todos los colores y al sur hay una pradera.
- Wow, precioso ¿eh?
- ¿Y exactamente esto qué es?- dije mirando a mi alrededor, era una cueva como ella me había dicho, las paredes eran angostas, olía a humedad.
- No sabemos para qué se utilizaba antes, pero sea lo que sea lleva años abandonada. Los chicos nos esperan.
- ¿Tenemos que atravesar eso?- le pregunté señalando el pequeño sendero que estaba dentro de la cueva.
- Si.
- ¿Y por qué mejor no nos transportamos? ¿no podemos hacer eso?–
- Vamos, no seas miedoso, nos sirve de excursión y solo podemos transportar objetos, no humanos.
- No estoy seguro de si quiero una excursión en este momento, además creo que no voy a caber. – de verdad no quería atravesar eso y sentirme como una salchicha enlatada.
- Gustav pasó por ahí, por supuesto que puedes.
- Está bien- dije resignándome, después del argumento del gigante Gustav no podía decir nada más.
- ¿Quieres poner un poco de luz?- me dijo mirando hacia el sendero.
- Por supuesto. – dije - Doyte.
- Perfecto. – estaba orgullosa de mi.
Seguimos el sendero en forma de túnel claustrofóbico con la esfera de luz sobre nosotros. Caminamos como por cinco minutos, entonces se empezaron a escuchar las voces.

- Hey chicos- dijo Debbie, tan encantadora como siempre – los estábamos esperando.
- Eícos- dijo Daniel separándose de Debbie y tendiéndome la mano - ¿qué tal el viaje? –
- No me lo menciones- estreché su mano, en las últimas semanas, Daniel y yo nos habíamos hecho grandes amigos.
- Hola allá atrás – dije viendo en dirección a Egglys y Gustav quienes se veían incómodos, demasiado para mi gusto.
- Entonces esto es Christalidah.
- Bienvenido a mi mundo – dijo Samara dándome un beso en la mejilla mientras pasaba a mi lado.
Ahora el sendero se había tornado amplio, el espacio era cerrado, redondeado, aunque no lo crean, acogedor.

- Creo que aquí es mejor para practicar, no tenemos miedo de que tus tíos nos encuentren en cualquier momento. ¿Qué le dices a tu tío, cuando desapareces así? – dijo Debbie.
- Que tengo cosas que hacer, ya sabes, hago todo lo que él me dice a tiempo, así cuando tengo que desaparecer para entrenar no me molesta. –
- Hoy vamos a ayudarte a levitar, todavía no estamos muy seguros de cómo hacerlo, solo hace dos días que nos enseñaron, así que tennos paciencia. – dijo Samara un poco nerviosa.
- El que más domina la parte de levitar es Gustav, cuando quieras. – dijo Egglys con voz amarga, molesta, no era la misma Egglys que estaba acostumbrado a ver, no era la misma manera en la que trataba a su novio.
Gustav levanto la vista hacia Egglys y la mirada que le dio fue una mirada de una persona que no ha visto a otra en cien años, una mirada de dolor, vergüenza, indignación…una mirada que le das a un extraño.
- Claro- dijo con voz triste – ve al centro Eícos.
Hice lo que me dijo y le di una mirada preocupada a Samara, algo estaba pasando y tenía que averiguarlo.
- Despeja tu mente, piensa que eres una pluma, no tienes brazos, no tienes piernas, no tienes peso, eres aire que fluye entre nosotros, y pronuncia estas palabras: Dan totted nokket. ¿lo estás haciendo Eícos?
- Si- dije en voz baja, sentía que la magia fluía atreves mis manos, que yo era la magia y la magia era yo.
- Pronuncia las palabras. –
- Dan totted nottek. – y volé, por primera vez en mi vida me sentí libre, todo gracias a la persona que menos le agrado.
- Lo estás haciendo Eícos – escuche la voz de Samara, llena de orgullo, de amor, de comprensión.
- Así es, felicidades. – dijo Daniel - no cabe duda que eres un waihkhithecs innato.
- ¿En serio? – pregunté con los ojos cerrados.
- Si- escuché la voz de Gustav.
- ¿Y ahora cómo bajo?
- De la misma forma en la que subiste, solo deja fluir la magia dentro de ti.
Hice lo que me dijo y en cuestión de segundos estaba en el suelo.
- Sabes que tienes que practicar eso un par de veces. – me recordó Gustav.
- Por supuesto, ¿ahora qué hacemos? –
Gustav gruñó, nada nuevo en él – Contigo todo es demasiado rápido, todo lo haces al primer intento, debemos tener más de un hechizo por día, para adelantar.
- Es cierto- dijo Samara mi lado – tenemos que hacer eso, esta noche voy a arreglar todo.
- La semana que viene, nos enseñaran conjuros de defensa, pero la profesora Tadhilei va a empezar con nosotros esta semana y dentro de unos días va a venir para adiestrarte mejor, solo tiene organizar las cosas para que no haya sospechas. – dijo Samara, sentándose a mi lado, me había sentado en una roca después de mi gran aterrizaje. –
- Trajimos algo de comer, para que pruebes nuestras comidas Eícos. – dijo Debbie entusiasmada.
Acercó un gran sesto de madera y paja al centro de la cueva, ya todos estábamos sentados en forma de un circulo; sacó algo que parecían panqueques, pero gruesos.
- ¿Qué es eso? –
- Es casabe, es rico, pruébalo. – me pasó el casabe y para mi gran sorpresa estaba rico, tenía un sabor entre dulce y amargo y era crujiente, delicioso.
- Bueno, ¿eh?- dijo Daniel engullendo un pedazo.
- Delicioso – tomé otro pedazo de la cesta.
Nos quedamos en un silencio cómodo, en esos silencios en los que te das cuenta que no necesitas palabras para comunicarte con esas personas que aprecias.

- Así que para la próxima vez, me toca el recorrido. – bromeé mientras abrazaba a Samara.

Gracias por leerlo!!! :D
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Leiram




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Edad : 27
Localización : San Fco. de Macorís, Rep. Dominicana

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